Un diente se puede mover por múltiples causas, desde procesos banales, por pequeños traumatismos que cursan con una curación espontánea, hasta inflamación de las encías (gingivitis),pudiendo incluso llegar a pérdida ósea causada por una periodontitis en cuyo caso si necesitaría tratamiento .Existen además factores hereditarios predisponentes.
Otras veces, puede deberse el movimiento a una infección del diente, del nervio o la pulpa. Que cursan con un gran quiste radicular, aunque el diente tenga su raíz entera el ligamento está muy inflamado y se puede mover toda la pieza dental comprometiendo el futuro de la misma.
Existen otros casos en los que el movimiento del diente es debido a que algo le está afectando a la raíz, comprometiendo la longitud de la misma y aunque es una causa menos común que las anteriores sí que aparece con cierta frecuencia.
Caso clínico:
Una paciente acude a nuestra consulta con dolor en un incisivo central y ligera movilidad del mismo, no refiere haber tenido traumas recientes, pero recuerda que cuando era pequeña sufrió un golpe en la zona.
Se le practica una radiografía y se aprecia que el diente tiene una raíz muy corta, ¿podría ser un fenómeno de rizalisis?
Se la cita en la consulta y al extraer la pieza, se vio en el fondo una cápsula sospechosa de quiste odontogénico.
Al hacer una apertura más amplia, de incisivo centrales a premolares, levantando la encía se pudo apreciar un quiste de un tamaño una avellana bien encapsulado, el cual había sido el causante de la reabsorción de la raíz del diente, de paredes adyacentes a la cortical ósea externa del maxilar.
Se extirpó el quiste sin romper la cápsula y se rellenó el hueco resultante con hueso BIO-SS y una membrana de colágeno, suturándolo a la espera que se forme en el futuro hueso con un perfil adecuado para colocar un implante y hacer un incisivo con el mejor resultado estético posible.
A la apertura del quiste se observó material líquido o semisólido de color amarillento y tapizado en su interior por epitelio escamoso.
Estos quistes pueden crecer mucho expandiéndose y en ocasiones perforando las cortical ósea y provocando asimetría facial.
Si se extirpan limpiamente con toda la cápsula intacta es muy difícil que recidive.
Los huecos que deja la extracción del quiste deben de rellenarse de hueso y cubrirse con membrana, sobre todo si la cortical ósea ha sido afectada o ha desaparecido.
